Cultivador, chísel, grada o desbrozadora de cadenas: qué apero de laboreo elegir para viña y olivar
Los aperos de laboreo son la familia más numerosa de nuestra exposición y la que más confusión genera: cultivador, chísel, subsolador, grada, rulo, desbrozadora. Todos mueven o cortan lo que hay en la calle, pero cada uno lo hace a una profundidad y con un efecto distinto. Este artículo los ordena y da los criterios para elegir en viña y olivar.
Primero, decidir qué quiere hacer con la calle
En viña y olivar hay tres formas de manejar la calle: laboreo (suelo desnudo, se voltea o se rompe), no laboreo con cubierta vegetal segada o desbrozada, y sistemas mixtos. La elección del apero viene después de esa decisión, no antes. Un chísel y una desbrozadora de cadenas responden a dos manejos distintos del mismo suelo.
Los aperos, uno a uno
Cultivador
Brazos con rejas que rompen la costra superficial y controlan la hierba en los primeros centímetros, sin voltear. Es el apero de mantenimiento más habitual: ligero, rápido y con poca exigencia de potencia. Los brazos flexibles vibran y se limpian mejor en suelo pedregoso; los rígidos trabajan con más precisión de profundidad.
Chísel
Brazos más fuertes y separados que trabajan a mayor profundidad que el cultivador, rompiendo el suelo sin voltearlo ni mezclar horizontes. Mejora la infiltración del agua y rompe compactaciones moderadas. Exige más potencia y un tractor con peso suficiente para mantenerlo en el suelo.
Subsolador
Pocos brazos, muy robustos, para romper suelas de labor y capas compactadas en profundidad. No es un apero de cada año: se usa cuando el suelo lo pide, antes de plantar o para corregir un problema de infiltración. Es el que más potencia y tracción consume.
Grada de discos y rulo
La grada de discos corta y mezcla la capa superficial, incorporando restos y hierba; deja el suelo más mullido que el cultivador. El rulo compacta ligeramente y nivela después del laboreo o de la siembra de una cubierta. Suelen combinarse con los anteriores.
Desbrozadora de cadenas
No labra: siega. Cadenas o mazas giratorias trituran la cubierta vegetal y los restos finos a ras de suelo. Es el apero del no laboreo con cubierta: mantiene la hierba controlada sin mover el suelo, con menos erosión en pendiente y mejor transitabilidad tras la lluvia. Los restos gruesos de poda son otra cosa: para ellos están las trituradoras de restos de poda.
Intercepas
El laboreo de la calle no llega a la línea de plantación. Para trabajar entre cepas y olivos sin dañarlos está el intercepas, que tratamos en un artículo propio.
Cómo elegir
Suelo y pendiente
En los suelos arcillosos de Tierra de Barros, el momento del laboreo importa tanto como el apero: labrar con tempero es fácil; con el suelo seco exige potencia y con exceso de humedad compacta. En pendiente, la cubierta con desbrozadora protege mejor que el suelo desnudo.
Marco y anchura de trabajo
La anchura del apero debe cubrir la calle en una o dos pasadas sin acercarse demasiado a la línea. En viña en espaldera y en olivar en seto, el apero convive con el intercepas y con los equipos de tratamiento: conviene que todos tengan anchuras compatibles.
Tractor
Cada apero tiene una potencia mínima y un peso de tractor recomendables. Un chísel detrás de un tractor ligero patina y no profundiza; un cultivador detrás de uno pesado compacta más de lo que aporta. Traiga la potencia y el peso del tractor cuando venga a elegir.
Desgaste y recambio
Rejas, puntas, discos y cadenas son piezas de desgaste. Al comparar aperos, pregunte por el coste y la disponibilidad del recambio: un apero barato con rejas difíciles de encontrar sale caro.
Antes de la primera labor, revise los puntos de enganche y el reparto de pesos del tractor. Están en cómo enganchar un apero al tractor con seguridad.
Tenemos cultivadores, chíseles, gradas, rulos y desbrozadoras en la campa de Aceuchal; en el portafolio hay fotografías de varios de ellos montados. Consulte disponibilidad y recambio o pásese a verlos.