Valla publicitaria en carretera con cuatro cisternas de agua sobre remolque delante de la nave de Nacarino, al atardecer

Maquinaria

Cisternas de agua para la explotación: qué lleva dentro una buena cisterna y por qué importa cada pieza

Valla publicitaria en carretera con cuatro cisternas de agua sobre remolque delante de la nave de Nacarino, al atardecer
Cisternas de agua de todas las capacidades, en la campa de Nacarino

En una explotación el agua nunca está donde hace falta. Hay que llevarla al ganado, al equipo de tratamiento que se queda seco a media parcela, a la obra, a la caseta o a la finca que aún no tiene toma. La cisterna es la solución obvia, y precisamente por obvia se compra mal: por capacidad y por precio, sin mirar cómo está construida. Este artículo repasa lo que lleva una cisterna de las que servimos y, sobre todo, para qué sirve cada cosa.

De qué está hecha: fibra de vidrio y resina de poliéster

El cuerpo es de fibra de vidrio con resina de poliéster. Frente a una chapa, no se oxida, y frente a un plástico soplado, aguanta mejor la insolación permanente a la que está sometida una cisterna que vive a la intemperie en Tierra de Barros. Es también un material que se repara: un golpe en un cuerpo de fibra tiene arreglo, y eso cuenta en una pieza que se sube y se baja del remolque muchas veces al año.

Los fondos cóncavos y el caballete: por qué no es solo un tubo

Los dos fondos laterales son cóncavos, curvados hacia dentro. No es un detalle estético: una superficie curva reparte la presión del agua por toda su cara, mientras que un fondo plano concentra el esfuerzo en el canto donde se une al cuerpo, que es justo donde acaban apareciendo las fatigas.

Debajo, el caballete de apoyo reforzado es lo que permite que la cisterna descanse en el suelo o sobre el remolque sin deformarse. Una cisterna llena pesa muchísimo más de lo que parece —el agua pesa aproximadamente una tonelada por metro cúbico— y todo ese peso baja al punto de apoyo.

Los rompeolas: la pieza que no se ve y más importa

Dentro lleva rompeolas de refuerzo interior: tabiques que compartimentan el volumen y frenan el movimiento de la masa de agua. Es la característica más importante de la lista y la única que no se aprecia mirando la cisterna por fuera.

El motivo es de seguridad en el transporte. Una cisterna a media carga, sin rompeolas, se convierte en un péndulo: al frenar, el agua se desplaza en bloque hacia delante y empuja; al tomar una curva, se va hacia el exterior. Ese empujón llega al enganche y al vehículo en el peor momento posible. Los rompeolas cortan ese desplazamiento y, de paso, refuerzan el cuerpo por dentro.

Si va a mover la cisterna cargada por carretera, esta es la pregunta que hay que hacer antes que la de los litros. Y el amarre no es opcional: la carga se sujeta siempre, aunque el trayecto sea corto y por camino. Sobre la documentación del remolque que la transporta, vea remolques y bañeras agrícolas.

Lo que se usa cada día: grifos, visor y barandilla

  • Dos grifos traseros, para vaciar rápido y de forma controlada. Dos salidas permiten llenar dos cosas a la vez, o dejar una conectada de forma permanente y usar la otra para lo que surja.
  • Visor de nivel transparente: se ve de un vistazo cuánta agua queda, sin abrir la boca ni calcular a ojo. Suena menor hasta que se vuelve del campo por haberse quedado corto.
  • Barandilla quitamiedos de acero inoxidable en la parte superior, para cuando hay que subirse a abrir la boca de llenado. Es la pieza de seguridad de la que nadie se acuerda hasta que llueve y la fibra mojada resbala. En inoxidable porque va a estar permanentemente en contacto con agua.
  • Asa de elevación al vacío y puntos de amarre, que es lo que permite cargarla y descargarla con un elevador y sujetarla después sin improvisar.
Cartel de Agrícola Nacarino sobre cisternas de agua, con el detalle de sus características
Ficha de características de las cisternas de agua que servimos en Aceuchal

Qué hay que decidir antes de comprar

La capacidad se elige por dos cosas a la vez, y la segunda se olvida siempre: por el agua que necesita llevar y por lo que puede mover el vehículo que la va a transportar. Una cisterna que el tractor o la furgoneta no frenan con holgura es una cisterna que se acabará llevando a medias, y entonces sobra capacidad y falta seguridad.

Conviene tener claro también:

  • Dónde va a ir apoyada: remolque, plataforma, suelo fijo. De ahí salen la medida y el tipo de caballete.
  • Cómo se va a llenar y a qué altura queda la boca.
  • Qué va a hacer con el agua: no es lo mismo abastecer un depósito que llenar un equipo de tratamiento en campo o dar de beber al ganado.
  • Si se va a mover llena, vacía o a media carga, que es el caso más exigente.

Dónde verlas

Las cisternas son una de las doce familias que tenemos en exposición permanente en la carretera de Almendralejo, en Aceuchal, y las servimos en distintas capacidades. En el portafolio hay fotografías de entregas reales, y en la página de maquinaria, el resto de familias.

Si nos dice para qué la quiere, con qué vehículo la va a mover y dónde va a apoyarla, le decimos qué capacidad encaja y qué tenemos disponible. Llame al 924 680 693 antes de desplazarse y le confirmamos existencias.

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